Cuatro bebés mueren en un ataque contra el único hospital infantil que queda en Alepo

Publicado el Por Lizzie Porter (author), Middle East Eye (author)

Lugar(es): Alepo

Los bebés que necesitan tratamiento médico han sido trasladados a los sótanos del hospital recientemente bombardeado
Los bebés que necesitan tratamiento médico han sido trasladados a los sótanos del hospital recientemente bombardeado

 

Middle East Eye puede revelar que cuatro bebés recién nacidos murieron tras un reciente y triple ataque aéreo que alcanzó el último hospital infantil que queda en la asediada ciudad de Alepo.

La cifra de bebés muertos tras los bombardeos del 23 de julio fue inicialmente de uno, cuando resultó afectado el suministro de oxígeno conectado al niño, pero doctores locales revelaron que tres bebés más habían muerto al día siguiente a causa de la inhalación de gases y polvo. En el momento del ataque, había un total de once bebés en las incubadoras.

El primer ataque aéreo –que según los voluntarios de la ayuda vino de aviones de combate del gobierno sirio- hizo que el personal del hospital se moviera frenéticamente a fin de trasladar a los niños a la protección y oscuridad del sótano cuando el avión aterrizó cerca del hospital la pasada semana.

La muerte de los niños resultó devastadora para el personal del hospital, dirigido por un grupo de doctores sirios, la Asociación de Médicos Independientes (AMI), que cuenta con el apoyo de UNICEF. Uno de los bebés, identificado como Hassan, murió en el ataque y había sido recientemente fotografiado como parte de una campaña para mantener en funcionamiento el hospital infantil. En la foto aparecía junto a otro recién nacido y globos con las palabras “AMI continuará adelante”.

Um Yasin, la jefa de enfermeras del hospital, dijo a MEE desde Alepo que Hassan presentaba problemas para respirar antes del ataque y tras el primero de ellos luchó para poder seguir respirando. “Pero el segundo ataque destruyó la unidad de cuidados intensivos en la que se encontraba y por eso murió. Los otros tres niños resultaron muertos a causa de los gases y el polvo que lo invadió todo tras el ataque”.

Los padres fueron informados de las muertes de sus niños y el padre de Hassan fue fotografiado cuando le entregaron a su bebé envuelto en una sábana blanca.

“El padre de Hassan estaba muy triste porque este el segundo hijo que pierde en esta guerra. Los padres estaban verdaderamente indignados”, dijo Um Yasin.

El hospital infantil fue uno entre las cinco instalaciones médicas, incluido un banco se sangre, que resultaron dañadas la pasada semana en el distrito al-Shaar, en la zona de Alepo bajo control rebelde. Alrededor de 300.000 personas están bajo asedio desde el 7 de julio en la sección oriental de la ciudad. Los analistas dicen que el gobierno sirio y sus aliados rusos están estrangulando los barrios bajo control rebelde antes de avanzar para retomar la totalidad de la ciudad.

En el momento del ataque había 26 niños en el hospital, que se ha visto a forzado a cerrar de forma temporal.

La enfermera jefe del hospital en Alepo dijo a MEE que el primer piso estaba destruido y que el sótano era ahora la “contingencia”. Pero que habían vuelto a trabajar una vez se hicieron las principales reparaciones.

Las fotos tomadas el día posterior a los ataques aéreos –publicadas por vez primera por MEE- mostraban a los recién nacidos en una habitación oscura alumbrada sólo por luces de emergencia y amplios daños en el equipamiento médico del hospital.

Los 100.000 niños que hay en la zona de Alepo controlada por los rebeldes están sufriendo cada vez más según va estrechándose el asedio.

Un coordinador de campo de Shafak, una ONG que gestiona una red de ambulancias en la ciudad, estima que las muertes de niños representan el 35% del total de las víctimas.

Las tasas de mortalidad están aumentando, especialmente entre los niños, según el voluntario de la ayuda, que se identificó sólo como Rami, porque ya no pueden evacuar a los pacientes con heridas en la cabeza a Turquía, como lo hacían antes del asedio.

Abu al-Hada, de 29 años, otro voluntario de la ayuda en la International Pitying Hearts Society, dijo a MEE desde Alepo que no había suficientes trabajadores de la ayuda ni ambulancias y que a los pequeños de la ciudad se les estaba arrebatando la infancia.

“Desde que se inició el asedio, la intensidad de los bombardeos se ha incrementado demencialmente –utilizando todo tipo de armamento-, en ocasiones por parte de aviones sirios y otras por parte de aviones rusos”, dijo.

Los ataques aéreos no se detienen nunca, con la intención de crear bajas, dijo. “Se están produciendo en todas las zonas de Alepo [bajo control rebelde] aunque la mayoría de los residentes sean mujeres y niños”.

“Estos niños están experimentando la atmósfera de una auténtica guerra”, dijo. “No han visto otra cosa en este país. Un niño que esté en estos momentos en Alepo no tiene acceso a ningún derecho”.

Las estimaciones sobre cuánto van a durar los suministros de medicinas, alimentos y leche maternizada en Alepo varían de uno a tres meses.

La IMA dijo que ya había visto un caso de desnutrición y publicó imágenes de un niño con bajo peso en Alepo recibiendo atención médica, y declararon que Ahmad, de 14 meses, fue admitido en la sala de nutrición del hospital infantil por un cuadro de “desnutrición aguda severa, deshidratación y lógica falta de peso”, después de que su madre no pudiera amamantarle durante los dos últimos meses. 

Abu al-Hada dijo que el asedio había hecho que los suministros a los civiles de todo tipo de productos, incluyendo pan, combustibles, verduras y carne, se hubieran reducido velozmente. La falta de diesel para las ambulancias era un problema grave porque implicaba que no siempre podrían llegar hasta el lugar de los ataques aéreos para recoger a las víctimas.

El bombardeo de las instalaciones médicas infantiles no se ha limitado a Alepo.

El viernes, un hospital-maternidad de Save the Children en la provincia de Idlib resultó alcanzado en un brutal ataque aéreo que mató a dos personas e hirió a una mujer embarazada en una pierna. Varios bebés resultaron también heridos cuando sus incubadoras cayeron al suelo.

La bomba impactó sobre la entrada del hospital en Kafr Tajrim, que es el mayor de la zona, y donde su personal atiende más de 700 partos al mes. En el momento del bombardeo, se estaban realizando dos operaciones y una mujer estaba dando a luz. El hospital ha tenido que dejar de funcionar actualmente, excepto la sala de urgencias; el generador también resultó dañado en el ataque.

Cuatro horas después del ataque, testigos sobre el terreno dijeron que había aún aviones de combate sobrevolando la zona.

Save the Children no señala a ninguna de las partes, pero sólo Rusia y el gobierno sirio están llevando a cabo ataques aéreos en la provincia de Idlib.

Sonia Khush, la directora para Siria de la ONG, dijo: “Bombardear una maternidad que está ayudando a las mujeres que viven bajo la sombra de la guerra a dar a luz con seguridad es un acto vergonzoso, bien se produzca de forma intencionada o por falta de cuidado en evitar zonas civiles”.

Kafr Tajrim es también la sede de los “Cascos Blancos”, el equipo de la defensa civil, que fue objeto asimismo de ataques el pasado viernes tras haber resultado intensamente dañado en los ataques aéreos del último mes.

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